
Diríase que tememos a la tristeza, así como temen los niños a la oscuridad. Se teme a lo que no se conoce. La tristeza no puede ser sino una parte de nosotros mismos, huir de ella es negarnos. Enfrascarse en ella también.
El año tiene primavera y otoño, las jornadas su día y su atardecer. Podemos permitirnos que en nuestro paisaje interior quepan las luces y las sombras, ...
¿Y si aprendiéramos de una vez que la tristeza tiene una belleza infinita en sí misma y no tenemos porqué avergonzarnos de ella, ni negarla, ni huir? ¿Y si nos atrevemos a ver la tristeza como una parte más de la vida y aceptamos simplemente sentirla, respirarla, aprender de ella?
La tristeza está en la esencia misma de la música más bella que jamás ha sido compuesta y los mejores poemas siempre tienen un toque de tristeza.
(Isabella Di Carlo, psicóloga)
me ha gustado este post ultimamente me he sentido triste, pero no trato de huir de mi tristeza nada más dejo que me haga compañia, creo que es mejor a estar solo...
ResponderEliminarbendiciones...
Parece que me hubieras leído el pensamiento, me ha gustado tu entrada y tu blog.
ResponderEliminarUn saludo.
La tristeza es un estado de ánimo altamente productivo desde el punto de vista creativo.
ResponderEliminarA veces, es un refugio. Necesito de ella para valorar la alegría...
Sigo por aquí, Toni y pienso también que no hay que huir de un sentimiento, por el simple hecho de hacerlo desaparecer o negarlo.
Un abrazo con tristeza justa de la distancia!
yo vivo sumida en ella desde hace años...
ResponderEliminaral principio luche con uñas y dientes...
ahora es mi compañera de equipaje...no imagino la vida sin mis tristezas diarias...esas que me hacen "sentir" por dentro....
precioso texto..
abrazos